Chris Evans es el capitan america.
Complexión física perfecta, músculos que parecen dibujados, 1,84 metros de altura, cara de típico american boy, ojos de un azul claro intenso, algo de profundidad en su mirada y experiencia en interpretar superhéroes: la batalla que libró Marvel para enrolarlo como el supersoldado está más que justificada.
Chris Evans no quería ser el Capitán America. La perspectiva de quedar asociado a un rol gigante y comprometer sus próximos 10 años de carrera lo sustaba. Pero los estudios Marvel, que en principio no habían pensado en Evans por su pasado reciente como uno de los 4 Fantásticos, insistieron, negociaron, resignaron cuestiones contractuales y se armaron de paciencia para convencerlo. El presidente de la empresa Kevin Feige y el director Joe Johnston llegaron a reunirse con él para mostrarle los primeros bocetos del arte y del diseño de producción de la futura película. Mientras rechazaba la propuesta una y otra vez, el actor entró en un camino de cuestiona-mientos personales en el que llegó a preguntarse qué pasaría si dentro de un par de años quisiera dedicarse a otra cosa que no fuera la actuación y siguiera atado a ella por contrato. Lejos de ser problemática para Marvel, la crisis existencial de Evans confirmaba su idoneidad para el trabajo. “El dilema moral del señor Evans mostró que era perfecto para interpretar al Capitán América y a su álter ego Steve Rogers”, dijo el director Johnston al New York Times, y agregó que “Rogers es un muchacho que en el fondo tiene una misión muy simple, solo quiere servir a su país y hacer lo correcto. Y Chris demostró ser un muy buen ser humano, capaz de llevar el corazón en la mano cuando lo necesita”.
Finalmente, Evans firmó para hacer Capitán América, dos futuras secuelas y la trilogía de Los Vengadores, en las que compartirá cartel con el Iron Man de Robert Downey y el Thor de Chris Hemsworth, entre otros. En el set de Los Vengadores, Hemsworth y Evans “intercambiaron figuritas” sobre el impacto de pasar de ser un actor desconocido a una superestrella. “Asumimos erróneamente que a nadie le pasa lo que nos pasa a nosotros”, dijo Hemsworth sobre sus charlas, “pero, por supuesto, a todo el mundo le pasa. Y no se trata de ser temerario, se trata de hacer las cosas a pesar del miedo”.



















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