Tal vez recuerden esta película… pero es probable que no, porque pasó sin pena ni gloria por las salas de todo el mundo, y fue vapuleada por la crítica. Y lo que le faltaba a la película protagonizda por Tom Hanks y Julia Roberts: una multa de 30.000 euros a su distribuidora en España. ¿Por qué? El afiche promocional de Larry Crowne muestra a Julia y Tom montados en una moto, con lentes de sol, sonrisas y los pelos al viento. Los pelos al viento, ahí está el problema:
la Dirección General de Tráfico de España prohibe expresamente en su artículo 52 la “publicidad en relación con vehículos a motor que ofrezcan en su argumentación escrita o verbal, en sus elementos sonoros o sus imágenes, incitación a la velocidad excesiva, a la conducción temeraria, a situaciones de peligro o cualquier otra circunstancia”. Así que la distribuidora de Larry Crowne, después de haberse fumado el fracaso en taquillas y los golpes de la critica, deberá afrontar la multa por “promocionar conductas temerarias”. Así está el mundo: puede pasar cualquier cosa, pero si dos tipos aparecen en un afiche sin casco, eso es conducta temeraria.



















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