Película El cisne negro: el Lago de los Cisnes requiere una bailarina que puede interpretar tanto al Cisne Blanco con la inocencia y la gracia necesarias, como al Cisne Negro, que representa la astucia y la sensualidad. Nina se ajusta al papel del Cisne Blanco perfectamente, pero Lily es la personificación del Cisne Negro. Mientras las dos jóvenes bailarinas amplían su rivalidad, Nina empieza a estar más en contacto con su lado oscuro, una imprudencia que amenaza con destruirla.
¿Cómo fue la rutina de rodaje?
Empezábamos el lunes a las seis de la mañana, pero cada día duraba más y más, lo que hacía que arrancáramos más tarde al día siguiente, y para el viernes, empezábamos a las ocho de la mañana y seguíamos toda la noche. Y ido son las cuatro de la madrugada de un sábado y traes puestas zapatillas de punta de bailarina, bueno, solo trataba de asegurarme de no romperme una pierna. Antes de cada escena tenía que hacer un calentamiento. Fue una locura, pero tenes que hacerlo. Así que tenía que hacer toda una rutina en la barra cada vez antes de filmar una escena para asegurarme de no desgarrarme ligamentos. Y en la madrugada eso es bastante difícil.
Tenes una licenciatura en psicología. Si Nina fuera tu paciente, ¿cuál sería el diagnóstico?
Definitivamente hay un desorden obsesivo, compulsivo, anorexia, bulimía, narcisismo, desorden de personalidad, probablemente es bipolar, (se ríe)…
¿Y ésto cómo se arregla? Años y años de terapia.
“Fue el papel, físicamente más demandante que he hecho. Empecé a entrenar un año antes de que empezáramos y tuve que seguir el entrenamiento hasta terminar la filmación. Fue una locura”
Y sobre la investigación ¿cómo descubriste lo que era el mundo del ballet?
Aprendí la mayor parte durante mi entrenamiento. Mí maestra, Mary Ann Bowers, estuvo en el Ballet de la Ciudad de Nueva York durante diez años, así que pasando varias horas al día con ella durante un año pude escuchar muchas historias. A medida que nos acercábamos al comienzo de la filmación, pude pasar tiempo con otras bailarinas también y oír sus historias. También leí muchas biografías y autobiografías de bailarinas que me ayudaron a realmente sumergirme en el mundo del ballet.
¿Hay similitudes entre la vida de una actriz y la vida de una bailarina?
Definitivamente hay similitudes pero también marcadas diferencias. Creo que la dedicación y la técnica que se requieren de una bailarina no se requieren de una actriz en lo absoluto. Es un arte donde el virtuosismo se caracteriza por trabajo duro y técnica extrema.
Hacer el thriller psicológico El cisne negro para el director Darren Aronofsky fue sencillamente el desafío más duro al que se ha enfrentado en su vida. Natalie Portman inter-oreta a Nina, una ambiciosa bailarina de ballet que vive en Nueva York y que está a punto de saltar a la fama en su carrera al ganar el mejor doble papel, al inocente cisne blanco y al sensual cisne negro, personajes de El lago de los cisnes. La actriz se sumergió en la preparación e investigación del papel, conociendo bailarinas, leyendo libros sobre ballet y entrenando muchísimo, que la llevó por un régimen agotador en un tiempo récord.
¿Qué tan demandante físicamente fue este papel?
Extremadamente. Fue el papel más físicamente demandante que he hecho. Comencé a entrenar un año antes de que empezáramos a filmar y tuve que seguir el entrenamiento hasta terminar la filmación, entonces tenía días de trabajo de quince, dieciséis horas. Entrenaba antes y después del rodaje. Fue muy extremo.
¿Ya habías bailado ballet antes?
Bailé ballet hasta los 13 así que tenía una base. Empecé a entrenar para El Cisne Negro cuando tenía 28 años, así que tenía quince años de no hacer nada y envejecer. A los 28 estás en la cima de una carrera de ballet, no es una edad para empezar.






















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