En ningún momento me puse a pensar que esa sociedad tenía su gobierno -bueno o malo-, que había una autoridad pública, y que todo el mundo vivía bajo esas normas sin grandes cuestionamientos. El punto es, ¿por qué el terrorismo nos resulta simpático cuando lo vemos desde la perspectiva del terrorista? ¿Cómo reaccionaríamos si la misma película se hiciera desde la óptica del Canciller? Esto nos lleva a cuestionarnos cómo tomaríamos una película sobre los tupamaros… ¿Serían héroes?, ¿terroristas?, ¿mártires?
No debemos olvidar que todos los “libertadores” de América fueron, a los ojos de la autoridad del momento, personajes subversivos. La historia, esos documentos que escriben los ganadores, relata sus acciones como hazañas heroicas. Pero en realidad se levantaron en armas en contra del gobierno establecido. Por supuesto que todo es mucho más complicado y vale la pena un análisis profundo. Pera deíando de lado todos los aspectos serios de la discusión, y cualquier tipo de conclusión, creo que todos coincidimos en la facilidad y destreza con la que el cine construye héroes y demonios, ya sea en 5, 15 o 120 minutos.
El otro día tuve una conversación sobre el cine y las películas con protagonistas “subversivos”. Si bien en la discusión salieron nombres de filmes de todo tipo (desde Robín Hood, pasando por Corazón Valiente, hasta 10.000 A.C.), el tópico se centró en la cinta de los hermanos Wachowski, V de Vendetta (James McTeigue, 2006). Protagonizada por Natalie Portman, Hugo Weaving y Stephen Fry, la historia tiene lugar en un Londres futurista, con un gobierno de tintes totalitarios, donde un vigilante busca venganza por hechos del pasado y se propone explotar el Parlamento. Debo confesar que cuando vi esta película por primera vez lo hice por puro entretenimiento, y opté por el bando del “bueno” en seguida, y siempre quise que apuñalara al canciller y que volara la casa de gobierno en mil pedazos. Pero en realidad, dejé pasar algo muy importante por alto: ese tipo es tremendo terrorista.
Más allá del reparto, la trama y los efectos especiales, la magia de la película consiste en contar los acontecimientos de tal manera que nosotros -los espectadores- nunca ponemos en tela de juicio los actos de V (el protagonista). Para nosotros, que sabemos poco y nada del contexto socio-político que rodea la trama, este señor enmascarado es un héroe (el bueno) y todos aquellos que caen por el filo de su cuchillo son los villanos (los malos) y merecen la peor de las muertes.




















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