Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint tenían tan solo 12,13 y 11 años, respectivamente, cuando se estrenó la primera película. Casi la mitad de su vida la vivieron como sus personajes.
“Una vida entera parece haner pasado en minutos”
Alan Rickman (Severus Snape) fue uno de los actores que se mostró más conmovido luego del rodaje. Escribió una carta muy breve en la que intentó resumir los sentimientos generados por el final: “Acabo de regresar del estudio de doblaje donde hablé a través de un micrófono como Severus Snape por última vez. En la pantalla había tomas de 10 años atrás, de Daniel, Emma y Rupert. Tenían 12 años. Yo había regresado recientemente de Nueva York y, mientras estuve allí, vi a Daniel cantando y bailando (en forma brillante) en Broadway. Una vida entera parece haber pasado en minutos. Tres niños se han convertido en adultos desde que una llamada de Jo Rowling, conservando en secreto una pequeña pista, me persuadió de que había más dentro de Snape, más que un simple traje sin cambiar y que, aunque solo habían salido hasta ese momento tres libros, ella contuvo toda una narrativa sólida, pero delicada, en las manos más seguras. Es una antigua necesidad la de contar historias. Pero la historia necesita un gran narrador. Gracias por todo, Jo”.
De niños ingleses a figuras mundiales.
Si uno, que es un simple íanático de la historia, siente una especie de malestar porque se termina Harry Potter, imaginen cómo se deben sentir los tres protagonistas.
Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint tenían tan solo 12, 13 y 11 años, respectivamente, cuando se estrenó la primera película. Eran unos niños. Casi la mitad de su vida la vivieron como sus personajes. ¿Cuánto puede afectarles el despertarse un día y saber que ya no van a continuar en ese camino? ¿Cómo cerrar esta etapa?
Emma Watson es consciente de este problema. En una entrevista para Vogue declaró: “No he tenido control sobre mi vida. He vivido en una auténtica burbuja. Me encontraron y me eligieron para el papel. Y ahora estoy buscando desesperadamente mi camino”. Y en otra entrevista dijo que decirle adiós a este personaje “es difícil” porque tomó su vida: ‘Todo mi tiempo y mi vida giraban alrededor de Harry Potter, fue el punto central de mi existencia”. Por su parte, Rupert Grint fue más extremista y confesó no recordar cómo era su vida antes de Harry Potter, que siente que Ron y él son “la misma persona” y bromeó con que si tuviera la oportunidad no sabría cómo interpretar a un Ron “adulto”.
Porque si bien son muy jóvenes -Watson tiene apenas 21 años- y disfrutan del éxito, de la experiencia y de un futuro asegurado, también debieron dejar mucho de lado. “He estado luchando mucho para tener una educación. Ha sido una ardua batalla”, confesó la actriz que interpreta a Hermione. Hoy, con una cuenta bancaria que creció en 30 millones de dólares solo por las dos últimas entregas de Harry, los tres son algo más que ricos.
Watson es embajadora de Lancóme, fue la cara de Burberry en dos campañas y diseña ropa, lo que la convirtió en un icono de la moda londinense y mundial. Radcliffe continúa a paso firme en Broadway y hasta hizo un número musical en la ceremonia de entrega de los premios teatrales Tony. Grint fue seleccionado para el protagónico de un filme bélico titulado Wartime Wanderers, sobre los integrantes de un equipo de fútbol que se enlistan en el ejército inglés. Sí, deberán quitarse el peso de los personajes de encima, pero el futuro es prometedor para estos jóvenes talentos.
Este mes se termina una de las franquicias más populares, exitosas y amadas de la historia del cine. La escritora J.K. Rowling no ha descartado que pueda escribir otro libro sobre Harry, pero no será lo mismo. Algo similar a lo que está pasando con El Hobbit y su vínculo con El Señor de los Anillos.
Más allá de este final, recién es el comienzo para sus tres protagonistas: Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint. Si es que pueden superar la carga de sus respectivos personajes y hacer pesar su nombre real. Muchos podrán decir que el talento de estos ya no tan niños es demasiado como para que su carrera muera después del estreno de la segunda parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Sin embargo, si hacemos un poco de memoria, veremos que este tipo de casos se ha reiterado en el pasado.
Rupert Allexander Lloyd Grint nació el 24 de agosto de 1988 en Hertfordshire, Inglaterra. Su primera actuación fue en Harry Potter y ta piedra filosofal, como el leal amigo Ron Weasley. A pesar de haber sido su primera experiencia, la crítica inglesa le adjudicó el premio a mejor interpretación por un debutante y como promesa de la actuación. Dentro de su experiencia paralela al mundo del mago, se destaca su papel en Thunderpants (2002), una comedia en la que también participaron los genios Stephen Fry y Paul Giamatti. En el 2006 estuvo junto a Laura Linney y Julie Walters en la comedia dramática Driving Lessons (del guionista de El último rey de Escocia). Sin embargo, lo más llamativo fuera de su papel como Ron, ocurrió el año pasado en la independiente Cherrybomb, donde representó a un adolescente en una historia de dos chicos y una chica que se escapan para vivir un fin de semana de alcohol, drogas y otras conductas delictivas, en donde pudimos ver al una vez niño coloradito en escenas de alta tensión sexual, interpretación muy bien recibida por la crítica. En el futuro, curiosamente también interpretará a un personaje de la vida real en Eddie the Eagle, sobre el primer inglés que calificó a las Olimpíadas de invierno en la disciplina sky jumper (salto en esquíes).






















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